pachuout.jpgAnda todo muy raro en la TV argentina. Ayer me presté a mirar tranquilo la gala de expulsiones de los famosos y aunque pasó de todo, no pasa nada con el reality. Es decir, pasan muchas cosas pero ninguna es de tal trascendencia como para llamar la atención de un televidente más.

Pachu se fue por decisión propia inesperada, dando motivos poco palpables para la gente, diciendo que se sentía fuera de sí ahí dentro, que no se hallaba, (esto es muy gracioso) que los sentimientos pueriles de Lissa Vera hacia Hernán Caire lo habían impulsado a tomar esta situación (?), diciendo que el no era de incumplir contratos (confirmando la información brindada en este sitio sobre la nulidad del cobro de sueldos ante la retirada voluntaria), y otras frases más.

Con él afuera, la Casa perdió a unos de sus mejores compañeros y quedaron bastante impactados (sobretodo Mariana Otero que no se pudo contener del personaje y se emocionó sinceramente).

Las sospechas me comenzaron a carcomer pero seguí mirando la gala. Quería saber si las encuestas confirmaban antes la salida de la modelo.doloout.jpg Y así fue con el 55% de los votos, Dolores Moreno, la imagen más fina y bonita de la vivienda, tuvo cinco minutos para desalojar la Casa mientras Rial ya anunciaba que un extrañado Roña había entrado al confesionario a nominar pero había sido informado de que ya había sido utilizado el recurso.

Y comenzaron las miradas. A esa hora me desconecté de la realidad y me fui a dormir pero me quedé pensando en qué se diría mañana en el debate para compensar las dos salidas, una esperada pero injusta, otra impredecible y sospechosa.

Lo que intento decir es que Pachu arregló números, decidió irse y de paso, la sorpresa toma un televidente que está dejando de responder al reality y empieza a preguntarse cuál es el sentido de conocer a los viejos conocidos (y pseudo-conocidos también).